|
18 Febrero 2010
Su Santidad Benedicto XVI ha designado como el sucesor del Arzobispo Metropolitano de Panamá, Monseñor José Dimas Cedeño Delgado, a su Obispo Auxiliar, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., según anuncio oficial de la Santa Sede, hecho público este jueves 18 de febrero.
El nuevo Arzobispo Ulloa, nació el 24 de diciembre de 1956 en la Ciudad de Chitré, provincia de Herrera. Es el tercero de tres hermanos. Sus padres son Dagoberto Ulloa y Clodomiro Mendieta.
Su ordenación diaconal se realizó el 5 de diciembre de 1982 y la ordenación sacerdotal el 17 de diciembre de 1983, en ceremonia presidida por Monseñor José MarÃa Carrizo, Obispo de la Diócesis de Chitré, donde inició su vida presbiteral.
Como sacerdote diocesano en la Diócesis de Chitré, ejerció como Vicario Parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes en Guararé, provincia de Los Santos.
Bajo la acción de EspÃritu y después del adecuado discernimiento, ingresó a la Orden de San AgustÃn, en la que inició el noviciado el 10 de septiembre de 1987 en el Real monasterio de El Escorial, Madrid - España. Emitió los votos temporales el 10 de septiembre de 1988; y los votos solemnes el 28 de agosto de 1991, en la Catedral San Juan Bautista de la Diócesis de Chitré.
Es consagrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis el 17 de abril de 2004, en ceremonia presida por Monseñor José Dimas Cedeño, Arzobispo de Panamá.
Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, de la Orden de San AgustÃn, será instalado en la catedral Metropolitana el próximo 17 de abril, en ceremonia presidida por el Nuncio Apostólico en Panamá, Monseñor Andrés Carrascosa Coso, constituyéndose en el obispo número 47 que regenta la Primera Diócesis en Tierra Firme –Santa MarÃa La Antigua-desde1513. La Arquidiócesis de Panamá está conformada por 92 parroquias, aproximadamente cuenta con uno 170 sacerdotes, alrededor de 56 diáconos permanentes, y diversas comunidades religiosas y de laicos en los distintos movimientos apostólicos.
A continuación publicamos el agradecimiento de Monseñor Ulloa ante su designación como nuevo Arzobispo metropolitano:
AGRADECIMIENTO DE
MONSEÑOR JOSE DOMINGO ULLOA MENDIETA, o.s.a.
Jueves 18 de febrero de 2010
Agradezco la confianza que el Santo Padre, Benedicto XVI ha depositado en mÃ, al encomendarme esta inmensa responsabilidad en esta porción del Pueblo Dios.
Saludo al Señor Nuncio Apostólico, Andrés Carrascosa Coso; a mi muy querido Padre, Hermano y Maestro, Mons. José Dimas; a mi querido hermano Mons. Pablo Varela Server, Obispo Auxiliar, a todos ustedes queridos sacerdotes de esta Arquidiócesis y a los diáconos permanentes. ConfÃo en que el Señor me ayude a ser con ustedes pastor y para ustedes obispo.
Quiero dirigir un fraternal saludo a los seminaristas. Ellos son un signo del amor de Dios, que sigue bendiciendo a nuestra Arquidiócesis con las vocaciones sacerdotales.
A los miembros de vida consagrada, les agradezco de corazón su impagable entrega y los necesarios trabajos que realizan por el bien de las personas y de la Iglesia.
PermÃtanme que dirija mi pensamiento hacia las religiosas contemplativas del paÃs, quienes desde la vida oculta, al igual que San José, no sólo son una fuerza imprescindible, sino una raÃz necesaria para que el árbol de la Iglesia pueda dar frutos de vida eterna. Me encomiendo a sus oraciones para que el EspÃritu Santo me ayude a imitar al justo José en su humildad, servicio y caridad.
A ustedes queridos laicos y laicas, en su diversidad de ministerios. El Señor los ha llamado para ser testigos de su amor, cooperar en la edificación de la cultura de la vida y construir la civilización del amor. El reto no es fácil, pero nuestra fuerza está en la certeza de que el Señor Jesús está con nosotros todos los dÃas hasta el fin del mundo (Mt28, 20b).
Manifiesto mi afecto y cercanÃa a los jóvenes, ustedes están llamados a ser los grandes evangelizadores de la cultura actual impregnada por las nuevas tecnologÃas, donde tienen mucho que aportar a la sociedad y a la Iglesia.
Deseo expresar mi preocupación y atención especial por los pobres, los enfermos, los que viven en la marginación, los niños y ancianos abandonados, los encarcelados; que con nuestra cercanÃa ellos tengan la certeza que en los momentos difÃciles sólo Dios puede abrir las puertas de la esperanza.
A los hermanos de otras comunidades religiosas, a las autoridades civiles, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les manifiesto mi deseo colaborar para que juntos construyamos un mejor Panamá.
Solo me resta pedirles a todos su oración para que mi preocupación diaria no sea otra que la de subirme con Cristo en la cruz para ser, con Él y por Él, un verdadero pastor.
Que la protección de Santa MarÃa la Antigua, Madre y Patrona, nos ayuden a que esta Iglesia Arquidiocesana sea un espejo nÃtido del amor de Dios para los hombres y las mujeres de nuestra sociedad.
Dios les bendiga.
Â
Â

Â



