|
03 Marzo 2010
LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS
«No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor,
y el que quiera ser primero entre ustedes,
que sea su esclavo»

1. Hagamos la LECTURA
Del Evangelio según san Mateo 20, 17-28
Mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.» Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?» Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» Pero Jesús replicó: «No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.» Él les dijo: «Mi cáliz lo beberán; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.» Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser primero entre ustedes, que sea su esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
2. MEDITEMOS
NO SERÁ ASÍ ENTRE USTEDES
Si estás atento a las conversaciones que mantiene la gente, observarás enseguida la importancia que se concede a «lo bien que está colocada tal persona». «Estar bien colocado» significa dos cosas: ganar mucho y tener un puesto de mando. Traducido sonaría así: Cuanto más cerca del jefe, mejor: más dinero y más poder de mando. Hay lucha por puestos. Los puestos se conquistan.... se ganan «cepillando». Los puestos hoy, no sé ayer, no sólo son cuestión de capacidad personal; hay puestos ocupados por incapaces; los incapaces han sido y son muy «serviciales» con los de más arriba... Llegas allí donde más «sirves» al que está por encima de ti. Servir, decir amén a todo es una manera de «buscar y asegurarse un puesto».
«¡Un poco de palanca no viene mal!», y andamos buscando «palancas»... Así funcionamos. En el grupo de los apóstoles pasaban también estas cosas. Nos gustan los primeros puestos. Nos medimos por el puesto que ocupamos, por lo alto que hemos subido, y añadimos: «Gracias a Dios». No sé lo que dirán los que no suben gran cosa y están en cargos normales: en las tareas del hogar, barriendo las calles o las casas o los hospitales, atendiendo a los que nadie quiere atender, acogiendo a personas tras una ventanilla, conduciendo un bus, acompañando a ancianos para que pasen sus días últimos de la manera más humana...
La escena de Mateo hoy es de lo más real y humano que existe. ¿Quién no quiere los mejores puestos para los suyos? Lo llevamos dentro; no lo podemos disimular: «Hay que subir y trepar»; «tenemos que llegar hasta donde Dios está para vivir como Dios», se dijeron, al principio de todo, Adán y Eva; llegar hasta Dios fue la intención de los constructores de Babel; fue también la súplica de la madre de los Zebedeo; es la secreta intención de muchos hombres y mujeres hoy.
El que quiera subir, que sepa que subir hasta donde está el Hijo es:
-
aproximarse más a los otros,
-
disponerse más a llevar la cruz,
-
a beber el cáliz.
-
Jesús se declara incompetente para dar un sitio en el Reino. Es tarea del Padre. Jesús sustituye el puesto de proximidad física por la intimidad y por la opción de compartir su vida. ¿Podrán beber la copa que yo voy a beber? ¿Quieren entrar en la perspectiva que yo voy a inaugurar de entrega al Padre y a los hermanos? La transfiguración y novedad que Dios nos pide hoy pasa por revisar nuestras
-
secretas intenciones de poder,
-
nuestras aspiraciones más hondas,
-
nuestro compromiso más sincero con la causa de Jesús.
3. CONTEMPLEMOS
El Hijo del hombre ha de ser entregado, condenado, escarnecido, azotado, crucificado... Jesús sabe, detalladamente, lo que le espera. Decidido, tranquilo, libre, sube hacia Jerusalén. Trato de imaginarme estas palabras, estas confidencias saliendo de tu propia boca. Trato de contemplar los pensamientos que pasan por tu mente, Señor, al expresar estas cosas. Si Tú, Señor, "amo del cielo y de la tierra", has pasado por todo ello, ayúdame a comprender un poco ¿por qué? y ¿para qué? "No hay más grande amor que el de dar la vida por aquellos que se ama".
4. OREMOS
Te bendecimos, Señor, por Jesucristo tu Hijo, que vino a servir y no a ser servido, estableciendo un orden y universo nuevos, donde ser el último sirviendo a los demás, es ser el primero.
Transforma con tu Espíritu nuestros corazones para que, como Jesús, optemos por la grandeza de servir. Amén.
5. ACTUEMOS – Ocupar los primeros puestos, tener poder, ser importante… son deseos muy humanos pero que lastimosamente no garantizan la felicidad. “No será así entre ustedes” dice Jesús. Y nos manda a:
SERVIR
Tu capacidad de servir a los demás está en proporción directa a la grandeza de tu corazón y a la nobleza de tus sentimientos; de igual manera, a medida que te esfuerzas por compartir, dar, servir y ser solidario, crece y se ennoblece tu ser interior, convirtiéndote en mejor persona, más feliz y con mayores posibilidades de vivir una vida de mejor calidad.
“La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.”
Blas Pascal



